Aunque, a priori, no parezca tan obvio como otros factores, el aire comprimido que se utiliza en los procesos de producción de alimentos es una potencial fuente de contaminación. Su vigilancia y control es clave para mantener la seguridad y calidad de los alimentos. Para ello, es de vital importancia la instalación de sensores para evaluar los niveles de residuos en el aire.

El aire que usas dentro de tu proceso productivo puede estar más contaminado de lo que crees.

El aire que inhalamos contiene millones de partículas inertes, de 5 a 25 gramos de agua, de 1 a 5 microgramos de aceite y cientos de bacterias por metro cúbico. Pero si hablamos de aire comprimido, las posibilidades de contaminación se multiplican debido a las partículas de la tubería, virutas, recortes de tubo, cinta de sellado, partículas de filtro y otros elementos externos que influyen en la pureza del aire comprimido. A veces, puede condensarse agua o aceite líquido en un aerosol o vapor y puede ser otra fuente de contaminación.

En el caso de los compresores lubricados por aceite, que utilizan aceite en el interior de la unidad compresora, es prácticamente imposible evitar que una pequeña parte del aceite de lubricación se desplace en el aire comprimido hacia la instalación. En caso de utilizar compresores certificados clase 0, el riesgo de contaminación por aceite en la cámara de compresión desaparece, pero no otros riesgos del entorno, tales como presencia de hidrocarburos en suspensión en la zona de admisión del aire para compresión.

Finalmente, también los elementos que componen la instalación pueden generar contaminación, como es el caso de tuberías en mal estado, recipientes de aire comprimido oxidados, fugas de aire sobre el producto, etc.

En definitiva, los diferentes contaminantes que podemos en el aire comprimido son: vapor de agua, agua en aerosol, agua condensada, vapor de aceite, aceite líquido y aceite en aerosol, óxido y sarro en tubería.

 

Monitorizar la calidad del aire comprimido de un modo eficiente

Un buen control de la calidad del aire comprimido conlleva estos 5 pasos:

  • Identificar los posibles peligros
  • Evaluar el riesgo de daño
  • Evaluar las medidas de control existentes
  • Evaluar si es necesario controles adicionales
  • Programar revisiones periódicas para comprobar el funcionamiento.

 

Hay dos formas de monitorizar la calidad del aire comprimido. La más completa, es testear todos los puntos críticos donde se utiliza el aire comprimido. Otra manera, es realizar el testeo de la calidad en puntos aleatorios de la instalación. Esta es más económica pero menos eficaz, ya que la contaminación puede estar en puntos que no se han testado adecuadamente.

Con esta técnica se deben elegir cuidadosamente las zonas a testar teniendo en cuenta tomar tres muestras, una cerca del compresor, otra a mitad del sistema y otra en un punto alejado del sistema de purificación. También se debe muestrear antes y después de cambiar un filtro para asegurarnos que funciona correctamente. Se deben considerar controles adicionales si las técnicas anteriores son inadecuadas.

ISO 8573-1: Una norma nacida de una necesidad.

Este riesgo tan elevado de contaminación ha empujado a ISO a emitir la norma 8573-1 con las clases de pureza de los contaminantes existentes en el aire comprimido. Por ello, en cualquier lugar donde se use aire comprimido y esté en contacto directo o indirecto con el producto, este se debe clasificar como un “punto de control crítico” y debe estar sujeto a las recomendaciones de calidad de aire comprimido ISO 8573-1. La norma ISO 8573-1 nos permite asegurar que el aire comprimido utilizado en nuestros procesos es aire limpio.

La normativa ISO 8573-1, categoriza las distintas clases de pureza de aire comprimido según el tipo de contaminantes (partículas sólidas, agua o aceite) independientemente de la ubicación de estos dentro del sistema de aire.

Como en toda norma, se establecen también unos valores de referencia que nos permiten comparar bajo igualdad de condiciones. Estos son: Temperatura del aire: 20ºC. Presión de aire absoluta: 1 bar(a). Presión relativa del vapor de agua: 0.

De este modo, se establecen diferentes grados de pureza en función de tres factores: el tamaño y número de partículas por metro cuadrado, la temperatura del punto de rocío a presión y la concentración total de aceite.

La pureza del aire comprimido en el punto de medición se expresa así: ISO 8573-1: 2010 [A: B: C]. Esto es:

  • A es el grado de pureza de las partículas só
  • B es el grado de pureza de la humedad y el agua lí
  • C es el grado de pureza del aceite (en cualquiera de sus formas: líquido, aerosol y vapor).

 

Por ejemplo, si tenemos una aplicación que requiere una pureza ISO 8573-10 [1: 2: 3] significa que:

  • En cuanto a las partículas sólidas, el número máximo de partículas de diámetro de entre 0.1 y 0.5 µm será de 20.000; de partículas de diámetro de entre 0.5 µm y 1 µm, 400; y de partículas de entre 1 µm y 5 µm, 10 partí
  • Respecto al agua, el punto de rocío a presión debe ser inferior a -40º
  • Para el aceite, menos de 1 mg/m³.

 

Diferentes aplicaciones dentro de la industria alimentaria

En la mayoría de los casos, el aire comprimido se utiliza como aire de trabajo y de pilotaje, por ejemplo, para controlar válvulas, cilindros o pinzas. En ese caso es necesario extraer las partículas de suciedad contenidas en el aire únicamente para evitar la corrosión y el desgaste prematuro de los componentes neumáticos. Para esta aplicación se recomienda la clase [7:4:4], que se obtiene utilizando un secador frigorífico con separador de aceite y un filtro grueso.

Para el uso de aire comprimido con contacto directo sobre el alimento siempre es recomendable la utilización de compresores clase 0 en aceite, pero la legalidad al respecto no es taxativa, dependerá de la normativa de calidad que cada empresa quiera aplicar a nivel interno como la APPCC o de la utilización de estándares internacionales como la IFS. Siempre en cualquiera de ellas el aire comprimido es un factor de riesgo y debe controlarse su calidad.

Para los alimentos secos como pueden ser los cereales o la leche en polvo, el aire comprimido se utiliza para el transporte, el mezclado o, en general, para la producción del alimento, entrando de este modo en contacto directo con el alimento. Dado que se trata de alimentos secos, deben cumplirse criterios más estrictos en lo relativo a la humedad del aire. Para este caso individual se recomienda, por ello, la siguiente clasificación de la calidad del aire comprimido según ISO 8573-1:2010 [1:2:1]

Para los alimentos no secos como las bebidas y la carne, el aire comprimido se utiliza para el transporte, el mezclado o, en general, para la producción del alimento, entrando de este modo en contacto directo con el alimento. Es aplicable la siguiente clasificación de la calidad del aire comprimido según ISO 8573-1:2010 [1:4:1]

 

Tenemos la solución

En conclusión, queda demostrada la importancia y los altos estándares del uso de aire comprimido limpio dentro del sector alimentario. No tener un sistema de monitorización apropiado que ayude a controlar el cumplimiento de los estándares, puede conllevar costes muy altos que afectan a todo el sistema productivo, ya que implica parar los procesos productivos o la retirada de producto de la línea comercial.

Por eso, desde Team Industrial, ofrecemos una excelente calidad probada en sistemas de control de aire comprimido. Aportamos a nuestros clientes tanto fiabilidad como una completa asistencia técnica, para que de este modo puedas tener la seguridad que es óptima en todo el proceso. Somos distribuidores autorizados, tanto de Atlas Copco, como de CS Instruments, por lo que puedes consultarnos acerca de sus productos. Estaremos encantados de ayudarte.

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