La HMI (Human- Machine Interface) es el dispositivo electrónico que sirve de intermediario para observar el funcionamiento de un proceso industrial y al mismo tiempo interactuar con él. Es un elemento indispensable en la actualidad, debido a que el control y supervisión de los procesos industriales son funcionalidades tan importantes como el propio proceso en sí. 

Han pasado de ser simples elementos de comunicación entre el operario y su proceso para transformarse en componentes “inteligentes” de control y monitoreo.

En la actualidad, la integración de interfaces HMI se realiza en todos los niveles de automatización, desde las aplicaciones más básicas hasta los procesos más complejos. Para ello, se utilizan la pantallas táctiles. Asimismo, la tendencia es que sean capaces de comunicarse con los principales protocolos tales como PROFINET, MODBUS TCP, PROFIBUS… Además, las nuevas generaciones HMI incorporan funcionalidades que en el pasado solo encontrábamos en dispositivos de control y automatización como PLCs. De esta forma estas son capaces de realizar funciones de control y registro de datos.

 

En un entorno con tanta variedad ¿cómo elegir el HMI adecuado?

Debido a que en la actualidad hay una gran cantidad de marcas y modelos disponibles, se ha convertido en una tarea difícil escoger el HMI para un proyecto concreto. Para realizar la selección te sugerimos identificar los siguientes puntos:

 

1- Funciones a realizar

Antes de iniciar una selección se recomienda conocer para qué está siendo requerido un HMI. Las tareas principales a realizar pueden ser:

  • Reemplazo de dispositivos mecanizados como selectores, pulsadores y pilotos, en favor de controles táctiles, configuración de tiempo, consignas de trabajo y una representación gráfica más intuitiva y moderna.
  • Sistema de registro de datos. Siempre limitado a la potencia de la pantalla, pues la HMI no tiene la capacidad de registro de un SCADA.
  • Envío de Alarmas
  • Envío de Registros

 

2- Características físicas del HMI

Con respecto al tamaño y la resolución, la decisión depende de los requerimientos de la aplicación: evaluaremos la cantidad de datos a desplegar en la pantalla y de comandos a ejecutar. Con ello, es posible definir el tamaño del display a utilizar: los más comunes son de  entre 4” y 19” (Hay más variedad de tamaños, pero son menos comunes). También se debe definir si debe incorporar un teclado; o solo con la pantalla táctil es suficiente.

Aunque la mayoría de las pantallas ya son a color, es importante tener en cuenta que también pueden ser monocromáticas. Escoger entre un tipo u otro dependerá de varios factores como el económico o el uso que se le quiera dar a esta: si se trata de una aplicación básica y no requiere de gran despliegue gráfico, bastará con emplear un equipo gráfico/ alfanumérico monocromático o color, mientras que si se requiere de muchos detalles y de buena presentación, se podría utilizar una pantalla Touch Sreen.

 

3- Ambiente de trabajo

Las condiciones ambientales son un factor importante a la hora de determinar características externas en las que se trabajará, tales como: la temperatura, el sector de la industria, ambientes corrosivos o con protección contra agua, polvo, ruido o vibraciones excesivas, así como atmósferas potencialmente explosivas.

Para asegurarnos de que el HMI es el adecuado; debemos fijarnos en las características que indique el fabricante. Aunque prácticamente todos los fabricantes de HMI tienen gamas específicas para zonas ATEX; asegurarse de que la gama escogida es la correcta nos garantizará mayor seguridad en la elección del HMI. 

 

4- Capacidad de comunicación con autómatas

Es importante que el HMI cuente con los drivers de comunicación necesarios para integrarse con el PLC con el que se quiere comunicar.

 

5- Posibilidad de conexión remota

Hay HMIs que tienen la posibilidad de acceso a la web, lo que permite su diagnóstico y exploración remota.

Esto facilita a los usuarios el acceso a instalaciones o máquinas remotas con el fin de llevar a cabo el mantenimiento correspondiente de forma segura. También funciona con máquinas integradas en redes de terceros.

 

 

El HMI es la herramienta que nos permite el acceso a nuestro propio proceso. Tanto para obtener información, como para interactuar con él. 

Por ello es importante que se adapte a nuestras necesidades; para que nuestra instalación no sea una caja negra donde desconocemos qué sucede en ella. Escoger el HMI correcto permitirá controlar y conocer nuestro propio proceso de principio a fin para optimizarlo y mejorarlo de forma continua.  

Hay gran diversidad de variables a la hora de elegir la interfaz óptima para tu proceso. Aquí hemos resumido las más importantes. No obstante, si sigues teniendo dudas, estaremos encantados de ayudarte.